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Arlequines

Los arlequines son un misterioso subgrupo de la raza eldar, reconocibles por sus llamativos trajes y su estilo característico de combate cuerpo a cuerpo. Los grupos de estos hábiles guerreros, denominados troupes, viajan por la Telaraña y atraviesan mundos astronave y otros lugares sagrados y secretos de esta raza agonizante. Cuando encuentran a otros eldars suelen ejecutar danzas con unas máscaras en las que escenifican la historia de la caída de la raza eldar, la creación del dios del Caos Slaanesh y alaban a su misterioso Dios que Ríe. Incluso los propios eldars desconocen los motivos de sus misteriosas danzas. La vida de un eldar equivale a muchas vidas humanas aunque puede transcurrir sin encontrarse con uno de estos viajeros misteriosos.

En Warhammer 40,000 los Arlequines son una fuerza bastante inusual y desafiante para los jugadores que incorporará color (en todos los sentidos de la palabra) a tus batallas. Aunque la gama de miniaturas de arlequines no ha cambiado, las magníficas existentes son obra de Jes Goodwin y puedes adquirirlas a través de Venta Directa.

En estas páginas hemos reunido material que pueda ayudarte a incluir los arlequines en tus partidas. De todas formas, recuerda que las reglas y escenarios aquí publicados no son oficiales y pueden no estar equilibrados del todo. Simplemente se han elaborado para añadir un nivel adicional a tus partidas aunque no proporcionen necesariamente un ejército nuevo y equilibrado.

Material de Arlequines:
Lista de ejército de arlequines
(escrita por Gav Thorpe) Descargar <PDF 763Kb>
Artículo web
Un nuevo escenario para los arlequines
(escrito por Evan Lougheed) Descargar <PDF 92Kb>
Artículo web
Cómo construir un transporte de tropas Venom para tus arlequines
(por Gareth Richards) Artículo web

La danza sin fin
(por Graeme Davis)
El mensaje destelló en el Mundo Astronave a la velocidad del pensamiento. Todas las funciones normales se suspendieron y los Eldars del mundo de Saim-Hann se dirigieron a la sala talaclu. Incluso los ancestros de la Matriz Infinita observaron a través de los sensores internos del mundo astronave. Al menos una vez en la vida, cada eldar debería presenciar la Danza, el mayor de los trabajos de los arlequines pues recrea la historia de la caída de la Vieja Raza y ayuda a mantenerla presente la lección en los espíritus de los supervivientes. Pero la Danza no se lleva a cabo muy a menudo, ya que la parte principal de la misma no puede ejecutarla cualquiera de sus componentes. Solo los místicos solitarios que han sido bendecidos por el propio Dios que Ríe (que pasa desapercibido a su antojo o deseo), pueden realizarla y solo ellos bailan la parte de Slaanesh.

Los nueve arlequines se situaron en el centro del escenario. Sus armaduras «dathedi» proyectaban un diseño de colores entretejidos mientras bailaban la parte correspondiente a la historia de la Raza Ancestral. Los videntes de las sombras tomaron posiciones alrededor del círculo exterior: las emociones eran controladas, amplificadas y devueltas por su equipo mientras los Eldars revivían la caída de sus ancestros: sintieron sus dichas, su orgullo, sus pequeñas rivalidades y sus pasiones instintivas. Tres grandes arlequines bailaron la parte de los Dioses Caídos, saltando, dando volteretas laterales y piruetas mortales alrededor de los bailarines de la Vieja Raza.

Los bailarines de la Vieja Raza empezaron a bailar desenfrenadamente; sus pasiones se hicieron más intensas y sus alegrías más extremas y amenazadoras. A continuación, se unieron en un punto formando un remolino y se separaron dejando a la vista una silueta que hasta entonces no se había percibido. Se trataba de un solitario que había dado volteretas desde su entrada secreta hasta alcanzar el lugar donde se congregaban los bailarines.

Una sacudida involuntaria estremeció a la audiencia al observar a la figura alegórica del dios del Caos de Slaanesh. Su traje proyectó una masa retorcida constante con posturas de placer decadente.

Después de Slaanesh aparecieron siete nuevas figuras que se mezclaron con los bailarines de la Raza Ancestral. Primero apareció el horrible mimo, que transmitió sus movimientos sensuales e inquietantes al resto de los bailarines mientras los demonios a los que representaban extendían la corrupción de Slaanesh. Uno a uno los bailarines de la Raza Ancestral empezaron a proyectar el modelo de figuras enroscadas en sus trajes. A continuación, aparecieron tres figuras oscuras: los trajes de los bufones de muerte eran esqueletos y, mientras saltaban y mataban, arrastraban las formas inertes de los Dioses Caídos a los pies de Slaanesh. Cuando cayó el último, resonó un grito psíquico de los videntes de sombras en las mentes de la audiencia. Los bufones se retorcieron y, gradualmente se unieron en una risotada escalofriante mezcla de locura, corrupción y depravación.

Pero en medio de la risotada se escuchó otra voz . Se trataba de una risa más clara e irónica. Una risa que ríe porque ha elegido no llorar. Era el gran arlequín en uno de los laterales del escenario. Su traje multicolor proyectaba rombos del Dios que Ríe que cambiaban constantemente mientras atravesaba el escenario, aún sonriente por la locura cósmica de los caídos. Miró a la figura triunfante de Slaanesh que se hallaba sobre los bailarines retorcidos. Miró a los mimo-demonios y a los bufones de muerte que se abalanzaban sobre el. Y se rió.

Durante un momento se perdió de vista rodeado de los servidores de Slaanesh, pero dio un grito y se elevó sobre sus cabezas, girando en medio del vuelo para aterrizar ante ellos. Mientras los bailarines se giraban, volvió a saltar de nuevo: dos figuras cayeron cuando el gran arlequín les tocó y cinco más solo lograron arañar el aire mientras daba volteretas por todo el escenario.

Mientras saltaba y daba volteretas, su risa se hacía más estrepitosa ya que había logrado evadirse de sus cazadores. Entonces giró y les atacó. Levantó el cuerpo de un bufón de muerte y lo lanzó sobre la figura de Slaanesh, que se tambaleó ligeramente por el impacto. El gran arlequín emitió un grito salvaje y saltó hacia delante, tirando a otro bailarín a los pies de Slaanesh. Entonces se retrepó hacia atrás. Después de tocarlas, las figuras enroscadas en sus trajes de baile se disolvían formando un modelo de rombos y el bailarín empezó a reírse mientras bailaba la danza del arlequín. Los dos hicieron que los demonios levantaran el vuelo y, mientras caía el último, Slaanesh se incorporó a la batalla.

La confrontación entre Slaanesh y el gran arlequín parecía no acabarse nunca. Otros bailarines desaparecieron del escenario mientras las dos figuras saltaban, daban volteretas laterales y saltos de campana uno alrededor del otro. Lentamente, en el suelo, los mimo-demonios y los arlequines reanudaron el baile triangulando los movimientos de los dos actores principales al unísono.

El baile se interrumpió inesperadamente pues el combate había quedado sin resolver. Se trataba de la Danza sin fin. La sala había quedado en calma. Los bailarines abandonaron el escenario y la audiencia se sentó apabullada.